domingo 25 de mayo de 2008
sábado 24 de mayo de 2008
Mensaje encontrado en una botella
Hace ya siete meses, tres días y dos horas
naufragué en esta isla que no está en ningún mapa.
La primera semana lloré como un muchacho
asustado y el miedo vino a vivir conmigo.
Luego maldije a Dios los quince días siguientes.
Y me pasé tres días sin agua ni comida.
Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo
y soñado con el tibio roce de las sábanas.
Cada noche encendía hogueras en los montes
pendiente de que un barco pasara por delante
de esta isla maldita . Y en la playa he dejado
mensajes de socorro pidiendo que vinieras.
Arrojé cien botellas con mensajes urgentes.
Y durante tres meses aprendí que la vida
es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente,
el sol que cada tarde pinta de rojo el agua.
Ya no siento temores. Recuerdo vagamente
que más allá del mar hay fusiles y espadas
y hombres que maldicen haber nacido un día.
Y que aquel mundo era una isla de monstruos.
Ayer me desperté cantando sin que nadie
me dijera: “Estás loco ¿A qué tanta alegría?”
Y cada tarde escribo en la arena unos versos
que borran las mareas y que de nuevo escribo.
Hoy he visto pasar un barco no muy lejos.
He apagado raudo la luz de las hogueras
y he borrado todos los mensajes de auxilio.
Afortunadamente el buque ha pasado de largo.
Rodolfo Serrano
martes 20 de mayo de 2008
lunes 19 de mayo de 2008
jueves 8 de mayo de 2008
Este texto va para mí. Porque podrían ser mis palabras. Porque hoy mi mundo es más hermoso. Y va para ti, que hoy estás triste. Porque harás tuyas estas palabras. Porque pronto tu mundo será más hermoso.
El vértigo ya no existe, y tampoco la urgencia de mostrar a todos mis amores la hermosa lejanía y mi propia felicidad. Ya no es primavera en mi corazón. Es verano. El saludo de los desconocidos tiene otro acento para mí. El eco que despierta en mi pecho es más tranquilo. No lanzo el sombrero al aire. No entono ninguna canción. Pero sonrío, y no solamente con los labios. Sonrío con el alma, con los ojos, con toda la piel, y ofrezco al país que me envía su perfume unos sentidos diferentes de los de entonces, más bellos, más serenos, más agudos, más experimentados, y también más agradecidos. Hoy todo esto me pertenece más que entonces, me habla con matices más ricos y centuplicados. Mi anhelo embriagado ya no pinta con colores de ensueño la lejanía misteriosa, mis ojos se contentan simplemente con lo que ven, porque por fin han aprendido a ver. El mundo es más hermoso que entonces. El mundo es más hermoso. Estoy solo, y la soledad no me hace sufrir. No deseo otra cosa. Estoy dispuesto a dejarme cocer por el sol. Siento avaricia de madurar. Estoy dispuesto a morir, dispuesto a nacer de nuevo.
El mundo es más hermoso.
El caminante - Hermann Hesse
miércoles 7 de mayo de 2008
- ¿Y tú?
- A mí no se me ocurrió nada.
- ¿Nada de nada? ¿No le dijiste ni una sola palabra?
- Tanto como nada de nada, no. Le dije cinco palabras.
- ¿Cuáles?
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Y ella?
- Ella me dijo "Beatriz González".
- Le preguntaste "cómo te llamas". Bueno eso hace tres palabras ¿Cuáles fueron las otras dos?
- "Beatriz González".
- Beatriz González.
- Ella me dijo "Beatriz González" y entonces yo repetí "Beatriz González".
El cartero de Neruda - Antonio Skármeta
